La saliva canina y su valor para el estudio del exposoma químico

En la vida moderna, tanto los seres humanos como los animales de compañía están expuestos de forma continua a mezclas complejas de sustancias químicas sintéticas. Estas proceden de productos de uso cotidiano como cosméticos, textiles, materiales plásticos, envases alimentarios, productos de limpieza o artículos de cuidado personal. Muchas de estas sustancias no solo están presentes durante el uso directo de los productos, sino que también se liberan al medio ambiente, contaminando el aire interior, el polvo doméstico, el agua y los alimentos.

El concepto de exposoma químico engloba la totalidad de estas exposiciones ambientales a lo largo de la vida y se considera hoy uno de los grandes retos científicos y sanitarios del siglo XXI. De hecho, la falta de control sobre las llamadas entidades novedosas (compuestos sintéticos persistentes) ha sido identificada como uno de los límites planetarios ya sobrepasados.

En este contexto, los perros de compañía han emergido como excelentes organismos centinela, ya que comparten entorno, hábitos y fuentes de exposición con los humanos, y además desarrollan enfermedades crónicas similares, como obesidad, cáncer o alteraciones endocrinas. Estudiar la exposición química en perros no sólo aporta información relevante para la salud animal, sino que también ofrece una valiosa perspectiva traslacional dentro del enfoque One Health.

Limitaciones del muestreo sanguíneo y el potencial de la saliva

Tradicionalmente, los estudios epidemiológicos sobre contaminantes emergentes se han basado en muestras de sangre, consideradas el estándar de referencia para evaluar la carga corporal de sustancias químicas. Sin embargo, la extracción sanguínea presenta varias limitaciones importantes:

  • Es un procedimiento invasivo y estresante, especialmente en animales.
  • Requiere personal especializado y equipamiento clínico.
  • Incrementa los costes y dificulta estudios poblacionales a gran escala.

Frente a ello, la saliva se perfila como una matriz biológica alternativa, no invasiva, de bajo coste y fácil obtención. Lejos de ser un simple fluido digestivo, la saliva contiene una amplia variedad de compuestos bioquímicos, metabolitos y contaminantes que reflejan tanto procesos locales como sistémicos. En los últimos años, su valor como herramienta diagnóstica y epidemiológica ha ganado un creciente reconocimiento.

Sustancias químicas emergentes bajo estudio: SPA y PFAS

Antioxidantes fenólicos sintéticos (SPA)

Los antioxidantes fenólicos sintéticos (SPA) son compuestos ampliamente utilizados para prevenir la degradación oxidativa en:

  • Cosméticos y productos de cuidado personal
  • Plásticos, caucho y adhesivos
  • Materiales en contacto con alimentos
  • Alimentos y piensos como conservantes (por ejemplo, BHA y BHT)

Estudios recientes han detectado niveles preocupantes de SPA en sangre y orina humanas, incluidos fetos y niños. Sin embargo, hasta ahora, la exposición en perros había sido escasamente investigada, pese a que comparten muchas de las mismas vías de exposición, como el polvo doméstico, la dieta o el contacto dérmico.

Sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS)

Las PFAS son un amplio grupo de compuestos conocidos como “químicos eternos” debido a su extrema persistencia ambiental. Se utilizan desde los años 50 en:

  • Utensilios de cocina antiadherentes
  • Textiles impermeables
  • Envases alimentarios
  • Espumas contra incendios

Estas sustancias son ubicuas y se acumulan en organismos vivos. En humanos, se han asociado con disrupción endocrina, alteraciones hepáticas, inmunotoxicidad y dislipemias. En animales de compañía, los niveles séricos de PFAS suelen reflejar los de sus propietarios, lo que refuerza su valor como indicadores ambientales compartidos.

Objetivos del estudio: saliva y exposoma químico

Un estudio piloto tuvo dos objetivos principales:

  1. Evaluar si la saliva canina puede utilizarse como una matriz válida y no invasiva para estudios del exposoma químico.
  2. Caracterizar la exposición de perros de compañía a SPA y PFAS, comparando niveles en saliva y suero sanguíneo.

De forma adicional, se exploraron posibles diferencias en función del estado de salud, comparando perros sanos con peso normal, perros obesos y perros con tumores mamarios.

Diseño del estudio y población analizada

Se analizaron muestras pareadas de saliva y suero sanguíneo de 30 perros de propiedad privada, procedentes de clínicas veterinarias de la Región de Murcia. Los animales eran de distintas razas, con una edad media de 9 años, y se dividieron en tres grupos clínicos equilibrados.

La recogida de saliva se realizó mediante un método no invasivo, utilizando esponjas orales y dispositivos tipo Salivette®, mientras que el suero procedía de extracciones realizadas previamente por motivos clínicos. Todas las muestras se almacenaron a −80 °C y se analizaron en un laboratorio especializado en ciencias ambientales.

Resultados clave: exposición generalizada en todos los perros

Presencia universal de contaminantes

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que ningún perro estaba libre de contaminantes. Se detectaron:

  • 14 antioxidantes fenólicos sintéticos (incluidos metabolitos)
  • 8 compuestos PFAS

Tanto en saliva como en suero, aunque con concentraciones generalmente más altas en sangre.

Dominio del 2,4-di-terc-butilfenol y PFOS

En el caso de los SPA, el compuesto dominante fue el 2,4-di-terc-butilfenol (2,4-DBP), presente en más del 90 % de las muestras de saliva y en el 100 % del suero. Este compuesto representó más del 70 % de la carga total de SPA.

Para los PFAS, los principales contribuyentes fueron:

  • Ácido perfluorononanoico (PFNA)
  • Ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS)

Ambos detectados de forma frecuente en saliva y suero, con niveles séricos comparables a los descritos en población humana.

Estado de salud y exposición química: sin diferencias concluyentes

No se encontraron diferencias estadísticamente significativas en los niveles de SPA o PFAS entre:

  • Perros sanos con peso normal
  • Perros sanos con obesidad
  • Perros con tumores mamarios

Tampoco se observaron asociaciones con sexo, edad o condición corporal. Estos resultados deben interpretarse con cautela debido al tamaño reducido de la muestra, pero refuerzan la necesidad de estudios más amplios.

Implicaciones para One Health y salud ambiental

Los niveles acumulados de SPA en el suero canino alcanzaron valores preocupantemente altos, superiores a 4 μg/g en algunos casos. Dado el escaso conocimiento sobre la toxicidad crónica de muchos de estos compuestos y su posible papel como disruptores endocrinos, estos hallazgos subrayan una importante laguna en la evaluación de riesgos químicos.

La similitud entre los niveles detectados en perros y los descritos en humanos refuerza el valor de los perros como modelos centinela no experimentales, alineados con los principios de las 3R (reemplazo, reducción y refinamiento) y el enfoque Una Salud.

Conclusiones: una puerta abierta a nuevos enfoques de biomonitorización

Este estudio demuestra por primera vez que la saliva canina contiene niveles medibles de SPA y PFAS, confirmando su potencial como herramienta no invasiva para estudios del exposoma químico. Aunque se requieren cohortes más amplias y estudios cinéticos controlados, los resultados son prometedores.

La combinación de biomonitorización salival, perros como organismos centinela y análisis químicos avanzados representa una estrategia innovadora para comprender mejor la exposición ambiental compartida entre humanos y animales, y avanzar hacia una gestión más sostenible y preventiva de los riesgos químicos.

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