Un proyecto largamente esperado para la protección animal
San Vicente del Raspeig (Alicante) ha dado finalmente un paso decisivo en la creación de su futuro albergue municipal de animales, una infraestructura largamente demandada y cuyo desarrollo se ha prolongado durante varios años. Tras un periodo marcado por ajustes técnicos, revisiones del diseño y debates vecinales, las obras han comenzado en una parcela municipal ubicada en un entorno industrial, lejos del núcleo residencial más cercano.
La puesta en marcha del proyecto supone un avance significativo en materia de bienestar animal y gestión responsable de animales abandonados, al dotar al municipio de un espacio propio y adaptado para la atención veterinaria, la cuarentena y el alojamiento temporal de perros y gatos.
Ubicación estratégica y distancia respecto a las viviendas
El futuro albergue se sitúa en una parcela de titularidad municipal localizada en el polígono Inmediaciones, en el límite suroeste del término municipal, junto a la autovía A-77a. Este emplazamiento ha sido seleccionado por encontrarse en un área de transición entre suelo urbano e industrial, colindante con infraestructuras ya existentes como el cementerio municipal y antiguas instalaciones fabriles.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es que la zona destinada a los animales se ubicará a más de 150 metros de las viviendas más cercanas. Esta distancia cumple con la normativa vigente y busca minimizar posibles molestias asociadas a ruidos, olores o tránsito de vehículos, una de las principales preocupaciones expresadas por parte del vecindario.
Inicio de las obras y trabajos preliminares
Con la adjudicación del contrato de obras, ya se han iniciado los primeros trabajos sobre el terreno. Entre las actuaciones iniciales se encuentran las catas de tierra y estudios previos necesarios para garantizar la estabilidad y viabilidad de la construcción. Paralelamente, se ha formalizado el contrato de dirección facultativa y coordinación de seguridad y salud, un paso clave para asegurar el correcto desarrollo de la obra conforme a los estándares técnicos y normativos.
El plazo de ejecución previsto es de aproximadamente once meses, siempre que no surjan incidencias técnicas relevantes durante el proceso constructivo.
Un proyecto dividido en fases independientes
El diseño del albergue ha sido concebido de forma modular, estructurado en seis fases que pueden ejecutarse de manera independiente. Esta planificación flexible permite adaptar el ritmo de construcción a la disponibilidad presupuestaria y a las necesidades reales del servicio.
En esta primera etapa se han activado tres fases fundamentales:
- Servicios técnicos generales, que incluyen instalaciones básicas para el funcionamiento del centro.
- Recintos de cuarentena, destinados a animales recién ingresados o que requieren aislamiento sanitario.
- Jaulas y espacios para perros, diseñados conforme a criterios de bienestar y seguridad.
Quedan pendientes para futuras fases otros espacios complementarios como un aula de interpretación, un santuario para gatos y un recinto específico para equinos y otros herbívoros.
Distribución funcional del albergue
La parcela contará con un cerramiento perimetral y un área de aparcamiento público en su extremo norte, desde donde se accederá al recinto. El diseño interior del albergue prioriza una clara separación entre las zonas de uso humano y las áreas destinadas a los animales.
Las instalaciones incluirán:
- Servicios veterinarios
- Oficinas administrativas
- Espacios técnicos
- Depósito de cadáveres
- Sala para reptiles
- Áreas de cuarentena para perros y gatos
Los recintos de cuarentena se ubicarán en una zona central, estratégicamente aislados del resto de jaulas, pero con acceso directo a los servicios veterinarios para facilitar la atención clínica y reducir el riesgo de contagios.
Diseño arquitectónico y criterios constructivos
Todas las edificaciones del albergue serán de una sola planta y emplearán soluciones constructivas diferenciadas según su uso. Se utilizarán materiales y códigos compositivos que permitan distinguir claramente las actividades humanas de las zonas de alojamiento animal, reforzando tanto la funcionalidad como la seguridad sanitaria.
El proyecto incorpora criterios de durabilidad, fácil mantenimiento y adaptación a un entorno industrial, además de medidas destinadas a minimizar el impacto acústico y ambiental.
Preocupaciones vecinales y solicitudes de información
A pesar de las garantías técnicas, algunos residentes del entorno han expresado inquietudes relacionadas con el posible impacto del albergue en su día a día. Entre las principales preocupaciones se encuentran los ruidos derivados de los ladridos, la aparición de olores, posibles riesgos sanitarios y un aumento del tráfico rodado en la zona.
Ante estas dudas, asociaciones vecinales han solicitado información detallada sobre aspectos como la calificación urbanística del suelo, las distancias mínimas a las viviendas y las medidas preventivas previstas para evitar molestias.
Medidas para minimizar ruidos y olores
Desde el diseño del proyecto se han tenido en cuenta medidas correctoras destinadas a reducir cualquier impacto negativo. La orientación de las jaulas, la distancia a las viviendas y la separación entre zonas funcionales son elementos clave para mitigar el ruido.
Además, la correcta gestión sanitaria, la limpieza regular de las instalaciones y el control veterinario continuo están pensados para prevenir la generación de olores y garantizar condiciones higiénicas adecuadas.
Los responsables del proyecto insisten en que los ladridos no serán constantes, ya que los animales estarán correctamente atendidos y el objetivo principal del albergue será su recuperación y posterior adopción.
Un entorno con actividad industrial consolidada
El área donde se ubica el albergue ya alberga diversas actividades industriales que cumplen con la normativa ambiental y acústica. Este contexto ha sido determinante para considerar viable la implantación de una infraestructura de estas características, siempre bajo el cumplimiento estricto de la legislación vigente.
La convivencia entre usos industriales y el albergue se apoya en controles técnicos similares a los exigidos a otras actividades de la zona, reforzando la seguridad y el respeto al entorno.
Bienestar animal como eje central del proyecto
El nuevo albergue nace con una clara vocación de mejora del bienestar animal en el municipio. Las instalaciones están pensadas para ofrecer atención veterinaria adecuada, espacios dignos de alojamiento temporal y condiciones que favorezcan la recuperación física y emocional de los animales.
El centro también se concibe como una herramienta clave para fomentar la adopción responsable, reduciendo el abandono y mejorando la gestión de animales sin hogar en el ámbito local.
Perspectivas de futuro y ampliaciones previstas
Aunque en esta primera fase no se ejecutarán todas las áreas previstas inicialmente, el diseño modular del proyecto permite futuras ampliaciones sin necesidad de redefinir el conjunto. Espacios como el santuario felino, el aula educativa o las zonas para animales de gran tamaño podrían incorporarse en etapas posteriores.
Este planteamiento escalonado facilita una evolución progresiva del albergue, adaptándolo a las necesidades reales y a la experiencia adquirida durante su funcionamiento inicial.
Un paso importante para la gestión responsable de animales
La construcción del albergue municipal de animales representa un avance relevante para San Vicente del Raspeig en materia de protección animal, sanidad y gestión ética de animales abandonados. Tras años de trámites y ajustes, el inicio de las obras marca el comienzo de una nueva etapa orientada a mejorar tanto la atención a los animales como la convivencia con el entorno urbano e industrial.
Con una ubicación estudiada, un diseño funcional y un enfoque centrado en el bienestar animal, el proyecto aspira a convertirse en una infraestructura de referencia a nivel local, sentando las bases para una gestión más sostenible y humana en los próximos años.