La cojera en vacas lecheras es un problema crítico que afecta tanto al bienestar animal como a la economía de la producción. Estudios previos han evaluado la prevalencia de cojera en países individuales, pero esta revisión bibliográfica proporciona una visión global, analizando 53 estudios que abarcan más de 414.000 vacas de 3.945 rebaños en seis continentes durante un período de 30 años (1989-2020). Los resultados muestran que la cojera sigue siendo un desafío significativo en la ganadería lechera, con impactos directos sobre la producción de leche, la reproducción y la rentabilidad.
La cojera como problema de bienestar y productividad
La cojera no solo es una condición médica, sino que representa dolor y sufrimiento para los animales. Se considera la segunda afección más perjudicial para la productividad después de la mastitis y la tercera causa más común de sacrificio prematuro en vacas lecheras. La cojera reduce la producción de leche, afecta la fertilidad y aumenta los costos de tratamiento y el riesgo de muerte.
Diversos estudios, como los de Thomsen (2022) y Shearer et al. (2017), han demostrado que los trastornos locomotores son responsables de una alta proporción de sacrificios prematuros en rebaños, lo que refleja la importancia económica y sanitaria de la condición. Además, la cojera influye en la calidad de vida del animal, limitando su capacidad de moverse, alimentarse y mostrar comportamientos naturales, tal como señalan Fraser (2009) y Whay & Shearer (2017).
Definición y puntuación de la cojera
Medir la cojera requiere sistemas de puntuación de locomoción, que evalúan la gravedad de los problemas en las pezuñas. En los estudios revisados se utilizaron escalas de:
- 1 a 5, donde la cojera se define como 3–5 y la cojera grave como 4–5.
- 0 a 3 y 0 a 2, con definiciones adaptadas al estudio.
En algunos casos, se emplearon sistemas personalizados específicos para cada investigación. La falta de uniformidad en las definiciones y sistemas de puntuación dificulta comparaciones directas entre estudios, aunque el consenso general indica que una vaca con puntuación alta enfrenta problemas clínicos significativos de locomoción.
El entrenamiento de observadores es crucial para garantizar la validez de las puntuaciones. Estudios como Barker et al. (2010) y Sjöström et al. (2018) destacan la importancia de calibrar evaluadores para maximizar el acuerdo intra e interobservador.
Prevalencia global de la cojera
En los 53 estudios analizados:
- La prevalencia media de cojera fue del 22,8%, con un rango entre estudios de 5,1% a 45% y un rango dentro del rebaño de 0% a 88%.
- La prevalencia media de cojera grave fue del 7,0%, con un rango entre estudios de 1,8% a 21,2% y un rango dentro del rebaño de 0% a 65%.
Estos valores superan con creces el umbral del 10% recomendado por la EFSA como límite para considerar que los programas de prevención son adecuados. Esto indica que muchos rebaños sufren problemas significativos de salud en las pezuñas, afectando la productividad y el bienestar de las vacas.
Variación entre estudios y rebaños
La revisión muestra gran heterogeneidad:
- En Suecia, la prevalencia fue del 5,1%, mientras que en EE. UU. alcanzó el 45%.
- Para la cojera grave, el rango fue de 1,8% en Noruega a 21,2% en Brasil.
Esta variación refleja diferencias en manejo, alojamiento, tamaño de rebaño y acceso a pastos. Rebaños con baja prevalencia ofrecen un modelo útil para identificar prácticas de manejo exitosas, mientras que rebaños con alta prevalencia requieren intervenciones específicas.
Cambios en la prevalencia a lo largo del tiempo
A pesar de los avances en técnicas de manejo y bioseguridad, la prevalencia de la cojera ha cambiado muy poco en las últimas tres décadas:
- Estudios recientes (últimos 10 años): media de 21,5% para cojera general y 7,0% para cojera grave.
- Estudios más antiguos: media de 24,3% para cojera general y 7,0% para cojera grave.
No se observaron diferencias significativas por región geográfica entre Europa y Norteamérica. Esto sugiere que la cojera sigue siendo un desafío persistente, incluso con mejoras tecnológicas y de manejo.
Impacto económico de la cojera
La cojera tiene efectos económicos directos e indirectos:
- Reducción de la producción de leche: vacas cojas muestran menor rendimiento diario.
- Costos de tratamiento y mantenimiento: incluyen medicamentos, atención veterinaria y manejo de pezuñas.
- Eutanasia prematura y sacrificio: reduce el retorno de inversión en animales productivos.
- Fertilidad comprometida: vacas cojas tienen menor probabilidad de concebir, afectando la productividad futura del rebaño.
El manejo efectivo de la cojera es esencial no solo para el bienestar animal, sino también para maximizar la rentabilidad en sistemas de producción lechera.
Recomendaciones para la captura de datos y manejo
Para mejorar la comparabilidad y utilidad de los estudios sobre cojera, se recomienda:
- Informar características del rebaño y la vaca, incluyendo producción, edad/paridad, sistema de alojamiento y raza.
- Especificar los criterios de inclusión o exclusión de animales y rebaños.
- Definir claramente la cojera y la cojera grave, usando sistemas de puntuación estandarizados.
- Capacitar a los observadores para asegurar consistencia en las puntuaciones.
Estas recomendaciones facilitan la implementación de estrategias de manejo preventivo y permiten que los resultados sean aplicables a poblaciones más amplias.
Causas y factores de riesgo
Aunque la revisión se centra en prevalencia, diversos estudios identifican factores que contribuyen a la cojera:
- Manejo del suelo y piso del establo: superficies duras o resbaladizas aumentan el riesgo.
- Calidad de la alimentación: deficiencias nutricionales afectan la integridad de las pezuñas.
- Frecuencia de revisión de pezuñas: revisiones regulares reducen la incidencia de lesiones.
- Tamaño del rebaño y densidad: rebaños grandes o sobrepoblados presentan mayor prevalencia.
Implementar prácticas preventivas basadas en estos factores puede reducir significativamente la incidencia de cojera.
Importancia de la investigación global
La revisión destaca que la mayoría de los estudios recientes provienen de Europa y América del Norte, mientras que otras regiones del mundo están subrepresentadas. Para desarrollar estrategias globales de manejo de la cojera, se requiere:
- Más estudios en regiones con producción lechera emergente.
- Uso de métodos estandarizados para permitir comparaciones internacionales.
- Investigación sobre la eficacia de intervenciones preventivas en diferentes sistemas de producción.
Esto ayudará a reducir la variabilidad entre rebaños y mejorar la salud de las vacas a nivel global.
Conclusión: la cojera sigue siendo un desafío
La revisión confirma que:
- La cojera afecta aproximadamente a una de cada cinco vacas lecheras.
- La cojera grave afecta a cerca del 7%, lo que representa un problema significativo de bienestar y productividad.
- La prevalencia ha cambiado poco en las últimas tres décadas, indicando la necesidad de estrategias preventivas más efectivas.
El control de la cojera requiere observación sistemática, manejo adecuado de pezuñas, nutrición balanceada y capacitación del personal, junto con la implementación de sistemas de puntuación de locomoción estandarizados. Solo mediante un enfoque integrado se puede mejorar la salud, el bienestar y la rentabilidad de los rebaños lecheros.