Celastrol para la obesidad en perros: evidencia clínica

La obesidad en perros se ha convertido en uno de los principales problemas de salud en animales de compañía a nivel mundial. Estudios recientes estiman que entre el 40 % y el 65 % de los perros en países occidentales presentan sobrepeso u obesidad, una condición asociada con múltiples trastornos metabólicos y una reducción significativa de la esperanza de vida. Entre las patologías más frecuentes vinculadas a la obesidad canina destacan la diabetes mellitus, los trastornos ortopédicos, la disfunción respiratoria, las alteraciones cardiovasculares y una mayor predisposición a procesos inflamatorios crónicos.

La etiología de la obesidad canina es compleja y multifactorial, involucrando factores genéticos, ambientales y conductuales, así como la esterilización, el envejecimiento y la falta de actividad física.

Limitaciones del manejo tradicional del peso en perros

El tratamiento convencional de la obesidad en perros se basa principalmente en la restricción calórica y el incremento de la actividad física, generalmente mediante dietas bajas en grasa y programas de ejercicio. Aunque estas estrategias pueden ser eficaces a corto plazo, su éxito a largo plazo es limitado, en gran medida debido al bajo cumplimiento por parte de los propietarios, dificultades para mantener rutinas estables y la adaptación metabólica del organismo al déficit energético.

En los últimos años se han explorado alternativas farmacológicas, como los moduladores del apetito que actúan sobre vías hormonales (por ejemplo, GLP-1 o péptido YY). Sin embargo, estas terapias suelen verse limitadas por la desensibilización de los receptores, la necesidad de ajustes de dosis y la pérdida progresiva de eficacia. Todo ello subraya la necesidad de nuevos enfoques que superen tanto las barreras biológicas como conductuales del control del peso en perros.

Celastrol: un compuesto prometedor con acción antiobesidad

El celastrol es un triterpenoide pentacíclico extraído de la planta Tripterygium wilfordii, utilizado tradicionalmente en la medicina oriental. En los últimos años ha despertado un notable interés científico por sus potentes efectos antiobesidad, demostrados principalmente en modelos animales.

Planta Tripterygium wilfordii donde se extrae el Celastrol

El principal mecanismo de acción del celastrol es su capacidad para restaurar la sensibilidad a la leptina, una hormona clave en la regulación del apetito y el balance energético. En individuos obesos, la leptina suele encontrarse elevada, pero su señalización está alterada (resistencia a la leptina), lo que perpetúa la ganancia de peso. El celastrol actúa reduciendo esta resistencia, favoreciendo la supresión del apetito y el aumento de la termogénesis.

Además, el celastrol ejerce efectos metabólicos adicionales, como la reducción del estrés del retículo endoplasmático, la modulación del sistema nervioso simpático, cambios en la microbiota intestinal y alteraciones en los perfiles de ácidos biliares, lo que lo posiciona como un compuesto de acción multifactorial sobre el metabolismo energético.

La evaluación el celastrol en perros con sobrepeso y obesidad

A pesar de la abundante evidencia en roedores, no existían estudios in vivo en perros que evaluaran la eficacia y seguridad del celastrol. Sin embargo, un ensayo clínico ha conseguido investigar los efectos de una dieta suplementada con celastrol en perros con sobrepeso y obesidad durante un período de 24 semanas, comparándola con una dieta control isocalórica.

Ese trabajo representa el primer estudio clínico controlado y aleatorizado que analiza el potencial del celastrol como herramienta terapéutica en la obesidad canina, aportando datos clave para su posible aplicación en la práctica veterinaria.

Diseño del ensayo clínico y población de estudio

El estudio incluyó inicialmente 18 perros de propietarios, clasificados como con sobrepeso (BCS 6–7) u obesos (BCS 8–9). Los animales fueron asignados aleatoriamente a dos grupos:

  • Grupo control (C): dieta isocalórica sin celastrol.
  • Grupo tratado (T): dieta isocalórica suplementada con celastrol.

Tras una pérdida de seguimiento, la población final estuvo compuesta por 17 perros, con una distribución equilibrada de sobrepeso y obesidad entre ambos grupos. El período de intervención fue de 24 semanas, durante las cuales se realizaron evaluaciones clínicas, metabólicas y de actividad física de forma periódica.

Evaluaciones clínicas y metabólicas realizadas

Los parámetros fisiológicos se monitorizaron de manera sistemática para evaluar tanto la eficacia como la seguridad del tratamiento. Entre las variables analizadas se incluyeron:

  • Peso corporal, circunferencia torácica y abdominal (cada dos semanas).
  • Concentraciones séricas de leptina (cada cuatro semanas).
  • Condición corporal (BCS) y condición muscular (MCS) al inicio y al final del estudio.
  • Bioquímica sanguínea completa, incluyendo marcadores hepáticos, renales, inflamatorios y cardíacos.
  • Evaluación de posibles efectos adversos, como alteraciones gastrointestinales o respiratorias.

Todas las mediciones se normalizaron respecto al valor basal para minimizar la variabilidad individual y racial.

Monitoreo objetivo de la actividad física

Para evaluar si el celastrol influía en el comportamiento y el gasto energético, todos los perros fueron equipados con un collar inteligente PetPace, basado en acelerometría. Este dispositivo permitió registrar la frecuencia cardíaca y el nivel de actividad física en tiempo real, clasificando la actividad en intensidades baja, moderada y alta.

A partir de estos datos se calculó el Índice de Actividad Física (PAI), una métrica ponderada que permitió comparar los cambios en la actividad a lo largo del tiempo entre ambos grupos.

Resultados principales: pérdida de peso y leptina

Los resultados mostraron diferencias claras entre los grupos. Los perros que recibieron la dieta suplementada con celastrol experimentaron una reducción media del peso corporal del 8,7 %, significativamente superior a la del grupo control, que fue del 2,1 %. Esta diferencia fue estadísticamente significativa, lo que demuestra una mayor eficacia del celastrol para promover la pérdida de peso.

Las concentraciones séricas de leptina también disminuyeron de forma más pronunciada en el grupo tratado, en línea con la hipótesis de una mayor sensibilidad a la leptina y una reducción de la adiposidad. No obstante, las diferencias en la pendiente temporal entre grupos no alcanzaron significación estadística, reflejando la complejidad de la regulación hormonal en la obesidad.

Seguridad del celastrol y ausencia de efectos adversos

Un hallazgo clave del estudio fue la ausencia de eventos adversos clínicamente relevantes en el grupo tratado con celastrol. No se observaron alteraciones gastrointestinales, respiratorias ni cambios patológicos en los análisis de sangre. Todos los parámetros bioquímicos se mantuvieron dentro de los rangos de referencia, y no se detectaron pérdidas de masa muscular.

Estos resultados contrastan con algunos estudios en roedores, donde se han descrito toxicidades dependientes de dosis elevadas. En este ensayo, la administración prolongada a dosis dietéticas bajas parece haber permitido una pérdida de peso sostenida sin comprometer la seguridad sistémica.

Actividad física y comportamiento

El análisis de la actividad física mostró que no hubo cambios significativos en el nivel de actividad en ninguno de los grupos. Esto sugiere que la pérdida de peso inducida por el celastrol no se debió a un aumento del ejercicio, sino principalmente a mecanismos metabólicos y hormonales, como la mejora de la señalización de la leptina.

Este hallazgo es relevante, ya que indica que el celastrol podría ser útil incluso en perros con limitaciones físicas que dificultan el aumento de la actividad.

Limitaciones del estudio y líneas futuras de investigación

Como estudio piloto, esta investigación presenta algunas limitaciones. El tamaño muestral reducido, la heterogeneidad racial y sexual, y la falta de un registro cuantitativo preciso de la ingesta alimentaria limitan la generalización de los resultados. Además, no se evaluaron los efectos del celastrol en perros con condición corporal normal.

Los autores destacan la necesidad de ensayos más amplios y controlados, estudios farmacocinéticos y evaluaciones a largo plazo para establecer dosis óptimas, seguridad prolongada y eficacia en diferentes perfiles metabólicos.

Conclusión: el celastrol como herramienta complementaria contra la obesidad canina

En conjunto, este ensayo clínico proporciona la primera evidencia in vivo en perros de que la suplementación dietética con celastrol puede potenciar significativamente la pérdida de peso en animales con sobrepeso y obesidad, sin efectos adversos detectables. Aunque no sustituye a las estrategias tradicionales, el celastrol emerge como una opción complementaria prometedora para el manejo de la obesidad canina.

Estos hallazgos abren nuevas perspectivas en la medicina veterinaria basada en la evidencia, ofreciendo una alternativa innovadora para abordar una de las patologías más prevalentes en los animales de compañía y mejorar su salud y calidad de vida a largo plazo.

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